Introducción a la Psicomotricidad en Inglés
Cuando me adjudicaron una plaza para impartir inglés en Infantil, confieso que me sentí descolocada. No tenía la especialidad de Educación Infantil y además, todo el material que había preparado el curso anterior para primaria apenas me servía.
Lo que más me costó al principio fue entender sus tiempos y que:
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cada clase es un mundo,
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las diferencias entre niveles (sobre todo al inicio de curso) son enormes
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aunque soy mamá no sabía realmente qué podían o no podían hacer en Infantil ni cómo eran sus dinámicas.
Por increíble que parezca, siendo maestra de primaria nunca había visto en directo una asamblea de Infantil, ni sabía para qué servía (prometo hablar de ello en otro post).
El primer mes fue duro: periodo de adaptación en 3 años, inicio de curso en 4 y 5 años, sin libros ni pizarra digital, 3 sesiones semanales con cada clase y ninguna en primaria. Me dediqué a observar, hice experimentos que no siempre funcionaron, pedí consejo, leí blogs (¡gracias, senyo punk!), busqué inspiración en Google… y poco a poco encontré claves que facilitaron mi día a día. La primera de ellas fue impartir la psicomotricidad en inglés.
Psicomotricidad en inglés
En el PAM (Plan d’Actuació i Millora) propuse hacer psicomotricidad en inglés porque, neurológicamente, el movimiento favorece el aprendizaje. Puedes leer más sobre ello aquí:
👉 Neurociencia: cómo el movimiento favorece el aprendizaje
En mi colegio lo aceptaron con entusiasmo, así que tenía cubierta una de las sesiones semanales con lo que más disfruto: cantar, jugar y bailar. Me coordiné con Educación Física para usar el gimnasio (¡hacer “gimnasia de mayores” es muy motivador!), organicé el horario e informé a las familias de que ese día debían llevar ropa cómoda. Y así empezamos: psicomotricidad con el inglés como lengua vehicular.
¿Cuál es el objetivo de la psicomotricidad en inglés en Infantil?
La psicomotricidad busca favorecer el desarrollo integral del alumnado a través del movimiento, facilitando la coordinación motora, el equilibrio, la orientación espacial y la percepción sensorial.
Cuando lo combinamos con la asignatura de inglés, el resultado es aún más enriquecedor. A través del Total Physical Response (TPR) podemos introducir vocabulario básico y de uso frecuente: partes del cuerpo, acciones, formas, colores… todo mientras los niños se mueven y juegan.
Tips para trabajar psicomotricidad en inglés
1. Canta, canta y canta
La música es una herramienta poderosa. A través de canciones con gestos y acciones, los niños practican ritmo, entonación y pronunciación sin apenas darse cuenta.
👉 Ejemplos de canciones: partes del cuerpo, animales, rutinas, acciones.
Tus alumnos las repetirán en casa y las asociarán con recuerdos positivos del aula.
2. Baila, baila y baila
El baile combina expresión corporal, música y emoción. Además de reforzar vocabulario, favorece el bienestar físico y emocional de los niños.
🧠 A nivel fisiológico, bailar estimula la producción de serotonina, endorfinas y dopamina, hormonas relacionadas con el bienestar, la motivación y la autoestima.
3. Juega, juega y juega
Los juegos de patio o movimiento son ideales para la psicomotricidad en inglés:
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What’s the time Mr. Wolf?
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Hopscotch
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Colour Hunt
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The teacher says
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Follow the leader
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Animal race
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Duck, duck, goose!
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Red light, green light
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Musical statues
Todos implican acción, diversión y práctica de vocabulario en inglés.
4. Invéntate circuitos de psicomotricidad con lenguaje
Con aros, pelotas, conos, bancos o pañuelos puedes diseñar circuitos en los que los niños practiquen vocabulario de colores, formas, animales o acciones.
👉 Beneficio: relacionan las palabras en inglés con acciones concretas, lo que facilita la retención del idioma y convierte el aprendizaje en una experiencia divertida y activa.
Conclusión
La psicomotricidad en inglés en Educación Infantil es mucho más que moverse: es aprender con el cuerpo, las emociones y la mente. Cantar, bailar, jugar y crear circuitos no solo potencia la motricidad, sino que también convierte el inglés en una lengua viva, significativa y motivadora.
Ellos me han enseñado tanto que no puedo evitar emocionarme al pensarlo. Como me dijo una vez una niña:
— Seño, ¿tú en qué trabajas?
Debió de pensar que venía al cole solo a jugar… Y quizá, en parte, tenía razón.
