Introducción a la enseñanza del inglés en Educación Infantil


Compartir es vivir

Antes de empezar, quiero dejarlo claro: no soy experta, ni tengo todas las respuestas. Solo comparto mi experiencia real como docente a quien un día le adjudicaron una plaza de inglés en Infantil sin tener idea de lo que pasaba dentro de esas aulas.

Mi objetivo es que mis aprendizajes (y errores) puedan ayudarte a ti a no sentirte tan perdido/a como me sentí yo en mis inicios.


Legislación y programas educativos

La normativa educativa española establece que en el segundo ciclo de Infantil debe existir una primera aproximación a la lengua extranjera. Sin embargo, no concreta cómo debe hacerse, dejando esta decisión en manos de las comunidades autónomas.

En la Comunidad Valenciana, donde trabajo, existen programas plurilingües, pero no ofrecen pautas claras para impartir inglés en Infantil. Además:

  • Un docente de Infantil puede dar inglés con un B2 de nivel, aunque no tenga formación específica en didáctica de la lengua inglesa.

  • Un especialista de inglés puede impartir esta asignatura siempre que haya un tutor/a de Infantil en el aula.

En resumen: un marco general pero poco detallado, que obliga a buscar recursos e inspiración por cuenta propia.


La realidad del aula de Infantil

Cuando programé mi primer curso, pensé: “Esto no puede ser tan difícil”. La realidad me mostró lo contrario.

Con 25 alumnos de diferentes edades madurativas, necesidades emocionales y educativas, entendí rápidamente que cada detalle cuenta. De ahí que normas como “zapatillas con velcro” o “chaquetas con nombre” cobren todo el sentido.

En Infantil aprendí qué es la asamblea, cómo se organiza el aula, cómo se gestionan materiales y equipos… pero lo más valioso fue aprender a entender a los niños. Sus miradas, su espontaneidad y sus emociones enseñan más que cualquier máster o manual.


Un giro de 180º en mi forma de enseñar

Mi programación inicial no sobrevivió ni al primer trimestre.

  • Materiales: lo resolví con un carrito de Ikea repleto de plastilina, cuentos y rotuladores.

  • Pantallas: decidí reducir su uso. Aunque YouTube ofrece recursos valiosos, nada sustituye el contacto humano.

  • Total Physical Response (TPR): lo probé, pero buscaba algo más: que el alumnado pudiera manipular el lenguaje, jugar, cantar y moverse mientras recibía input en inglés.

Ese fue mi punto de inflexión.


Cómo organizo mis clases de inglés en Infantil hoy

Actualmente imparto tres sesiones por aula:

  • Psicomotricidad en inglés: trabajamos vocabulario útil de forma vivencial.

  • Dos sesiones en el aula: basadas en juegos, canciones, cuentos y rutinas dinámicas.

Mi meta es que las clases sean emocionales, participativas y divertidas, porque es así como el aprendizaje se convierte en significativo y duradero.


Reflexión final

La enseñanza del inglés en Infantil no se trata de libros ni de métodos rígidos, sino de crear experiencias vivas que los niños puedan sentir y recordar.

Si estás empezando y te sientes perdido/a, no te agobies: no hace falta tenerlo todo bajo control desde el primer día. Lo importante es conectar con tu alumnado y dejar que el aprendizaje surja de esa relación.

En el próximo post te hablaré de psicomotricidad en Infantil y de cómo puede ser una herramienta clave para enseñar inglés desde el movimiento y el juego.

 

 

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