Introducción

Como maestra, he aprendido que hay ciertas actitudes, frases y normas que simplemente no tienen sentido en mi aula. Algunas las descubrí por experiencia, otras gracias a la formación o a la observación de mi alumnado.

Aquí te comparto aquellas que considero imprescindibles para construir un espacio sano, respetuoso y motivador.


1. Trabajar con hambre

El cerebro necesita energía para funcionar. El hambre activa el cortisol, la hormona del estrés, y nos hace más irritables.
Si un alumno me dice “tinc gana” a las 10 de la mañana, no tiene sentido esperar: comer un poco a tiempo evita frustración y favorece la concentración.


2. Usar “siempre”, “nunca” o “todo el mundo”

En un libro sobre comunicación no violenta aprendí que estas palabras son tóxicas porque generan visiones extremas que no reflejan la realidad.
👉 Las generalizaciones no construyen; lo que sí construye es hablar desde lo concreto.


3. Hablar mal de nosotros mismos

Las palabras importan, y mucho. No permito frases como “soy tonta” o “soy patética”.
Somos nuestros mejores amigos y debemos hablarnos con respeto. Cada niño merece grabarse a fuego que ningún error define su valor personal.


4. Pedir permiso para ir al baño

Ir al baño es una necesidad fisiológica (y a veces también mental). En mi clase, si un alumno necesita ir, simplemente va.
👉 Eso sí: evitamos hacerlo en medio de una explicación y, como todo, sin abusar.


5. Hacer las cosas rápido y mal

Un mantra que repito constantemente: “Do it nice, or do it twice”. Prefiero que mis alumnos hagan las cosas despacio y con buena letra, porque la prisa nunca es buena compañera del aprendizaje.


6. Chivarse

En mi aula solo existen tres normas:

  • Respetarme.

  • Respetar a los demás.

  • Respetar el material.

Todo lo que se salga de esto es “chivarse”, y no aporta nada positivo. En lugar de mirar lo que hacen mal los demás, prefiero que cada uno se concentre en su propio margen de mejora.


7. Hablar con voz de niñ@ pequeño

Igual soy un poco exagerada, pero permitir que pidan cosas con voz de niñ@ pequeñ@ solo infantiliza y refuerza la idea de “soy pequeño”, “no soy capaz” , “házmelo tú que no me apetece” y por tanto, merma su autocofianza y autonomía.

¿Cómo lo soluciono? Con humor. Insto a rebobinar la escena y a repetir la misma frase o pregunta con tono normal.


8. Quejarse por todo y a todas horas

Yo sé que a veces la vida pesa, pero hay personas y niños que tienen la queja como forma de vida. Da igual lo motivadora que sea una actividad que siempre hay un motivo para quejarse. Honestamente pienso que es comportamiento automatizado y posiblemente heredado, pero conviene reflexionar sobre el mismo, intentar darle la vuelta a las cosas (sobre todo por nuestro propio bienestar) e intentar fluir un poco más.


 Conclusión

Estas son algunas de las cosas que no tienen cabida en mi aula. Son pequeños gestos que ayudan a crear un ambiente de aprendizaje positivo, donde mis alumnos se sienten seguros, escuchados y motivados.

Porque enseñar no es solo transmitir contenidos, sino también construir una cultura de respeto, confianza y bienestar.

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